As Salt

As-Salt, capital de la región de Belqa’a, ha atraído a los colonos desde antes de la Edad del Hierro, principalmente debido a que el área goza de un clima templado, un suministro de agua abundante y un suelo fértil. Además, la ciudad está ubicada estratégicamente, en las rutas comerciales de norte a sur y las del este al oeste, enlazando el territorio interior con Jerusalén, Nablus, Nazaret y la costa mediterránea. La población cristiana y musulmana de As-Salt y sus conexiones comerciales de siglos de antigüedad ayudaron a la ciudad a ganarse la envidiable reputación de tolerancia religiosa y étnica de la que hace gala.

Se pueden encontrar muestras de la época romana, ya que existen varias tumbas romanas en las afueras de la ciudad. Durante el periodo bizantino, la ciudad fue conocida como as-Saltos, que significa "bosque" o "árboles frondosos". En el período bizantino, se conocía con el nombre de Jadaron o Jader, tal y como se puede apreciar en el pavimento de mosaicos de Ma’in, donde está escrita la palabra “Jadaron”. En el siglo XIII, se construyó una fortaleza ayubí en el emplazamiento de la Ciudadela, erigida por el sultán Al Mu'azzam Isa (sobrino de Saladino), que residía en Damasco. La fortaleza fue destruida por la invasión de los mongoles en 1260, pero fue reconstruida al año siguiente por otro sultán mameluco de Egipto. Seis siglos más tarde, en 1840, las fuerzas de otro personaje egipcio, Ibrahim Pasha, volvieron a destruirla. El emplazamiento de la Ciudadela lo ocupa hoy en día una mezquita que se alza sobre la ciudad moderna.

A principios del siglo XIX, As-Salt era una próspera ciudad fronteriza situada al borde del Imperio otomano y el desierto. Para beneficio de todos, se dice que la ciudad no tuvo ningún gobernante y se cuenta que sus habitantes no tenían que pagar impuestos de ningún tipo. La ciudad también fue el centro del comercio lucrativo entre la región y los centros urbanos de Palestina.

La riqueza y el estatus social de la ciudad disminuyó tras la Primera Guerra Mundial, cuando el emir Abdullah bin Al-Hussein eligió Amán como la capital del nuevo Emirato de Transjordania.
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As-Salt, capital de la región de Belqa’a, ha atraído a los colonos desde antes de la Edad del Hierro, principalmente debido a que el área goza de un clima templado, un suministro de agua abundante y un suelo fértil. Además, la ciudad está ubicada estratégicamente, en las rutas comerciales de norte a sur y las del este al oeste, enlazando el territorio interior con Jerusalén, Nablus, Nazaret y la costa mediterránea. La población cristiana y musulmana de As-Salt y sus conexiones comerciales de siglos de antigüedad ayudaron a la ciudad a ganarse la envidiable reputación de tolerancia religiosa y étnica de la que hace gala.

Se pueden encontrar muestras de la época romana, ya que existen varias tumbas romanas en las afueras de la ciudad. Durante el periodo bizantino, la ciudad fue conocida como as-Saltos, que significa "bosque" o "árboles frondosos". En el período bizantino, se conocía con el nombre de Jadaron o Jader, tal y como se puede apreciar en el pavimento de mosaicos de Ma’in, donde está escrita la palabra “Jadaron”. En el siglo XIII, se construyó una fortaleza ayubí en el emplazamiento de la Ciudadela, erigida por el sultán Al Mu'azzam Isa (sobrino de Saladino), que residía en Damasco. La fortaleza fue destruida por la invasión de los mongoles en 1260, pero fue reconstruida al año siguiente por otro sultán mameluco de Egipto. Seis siglos más tarde, en 1840, las fuerzas de otro personaje egipcio, Ibrahim Pasha, volvieron a destruirla. El emplazamiento de la Ciudadela lo ocupa hoy en día una mezquita que se alza sobre la ciudad moderna.

A principios del siglo XIX, As-Salt era una próspera ciudad fronteriza situada al borde del Imperio otomano y el desierto. Para beneficio de todos, se dice que la ciudad no tuvo ningún gobernante y se cuenta que sus habitantes no tenían que pagar impuestos de ningún tipo. La ciudad también fue el centro del comercio lucrativo entre la región y los centros urbanos de Palestina.

La riqueza y el estatus social de la ciudad disminuyó tras la Primera Guerra Mundial, cuando el emir Abdullah bin Al-Hussein eligió Amán como la capital del nuevo Emirato de Transjordania.