Marrakech engancha por muchas razones: el jaleo de los zocos, la calma que se respira dentro de un riad, sus monumentos… pero hay algo que casi nadie menciona hasta que lo prueba, y es lo que se come. Un viaje a Marrakech se queda a medias si no te sientas a la mesa en alguno de sus restaurantes. Da igual si es un rincón perdido en la medina o una terraza con el minarete de la Koutoubia de fondo: en cada sitio te vas a llevar algo más que una comida.

 

La cocina marroquí, en pocas palabras

La comida de aquí va de especias, de mezclas que a priori no encajarían y que sin embargo funcionan. Lo dulce y lo salado en el mismo plato, por ejemplo. Y siempre, siempre, con la hospitalidad por delante: darte de comer es una forma de recibirte.

 

Estos son los platos que más se te van a quedar grabados:

 

  • Tajín de cordero con ciruelas y almendras. Tierno, aromático, de esos que reconfortan.

 

  • Cuscús con verduras y carne. El clásico que nunca falla.

 

  • Pastela de pollo o marisco. Crujiente por fuera y una sorpresa por dentro.

 

  • Harira, la sopa que se toma sobre todo en Ramadán y que entra de maravilla.

 

  • Y el té a la menta, que más que una bebida es casi una ceremonia.

 

¿Cuáles son los restaurantes más recomendados en Marrakech? Entre los que más suenan están Le Jardin, Nomad, Al Fassia y Dar Yacout, todos ellos con buena cocina y ese ambiente auténtico que uno busca.

 

 

 
Sopa marroquí harira con especias y pan árabe
Sopa marroquí harira con especias y pan árabe

Nueve restaurantes que merecen la pena

 

1. Le Tobsil: tradición en plena medina

Un riad escondido donde parece que el reloj se paró hace décadas. Paredes decoradas, luz tenue y menús degustación de recetas de las de siempre. Si buscas una cena tranquila y con encanto, este es tu sitio.

 

2. Dar Yacout: hospitalidad de otro nivel

Aquí no vienes solo a cenar. Las salas parecen sacadas de un palacio y los menús no se acaban nunca. Se sale con la sensación de haber asistido a un banquete de verdad.

 

3. Nomad: lo marroquí, pero con vuelta de tuerca

En la plaza Rahba Kedima, Nomad juega con el diseño moderno y unas vistas estupendas desde su azotea. Cogen los platos de siempre y los reinterpretan con guiños internacionales. A los foodies les encanta.

 

4. Al Fassia: autenticidad en estado puro

Lo lleva un equipo íntegramente de mujeres, y eso ya lo hace especial. Sus tajines y su cuscús tienen sabor a casa, y el servicio es impecable. Parada obligatoria si lo que quieres es comida honesta.

 

 

El restaurante Nomad, Marrakech
El restaurante Nomad, Marrakech

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5. Café des Épices: joven y con ritmo

Justo en el corazón de la medina, es el lugar ideal para hacer una pausa mientras recorres los zocos. Tajines sin complicaciones y ensaladas frescas que saben mejor todavía desde su terraza, con todo el bullicio a tus pies.

 

6. Le Jardin: un oasis que no esperas

Rodeado de plantas y con la paz de un patio tradicional, es un respiro dentro del caos de la ciudad. Perfecto para un almuerzo sin prisas rodeado de verde.

 

7. La Maison Arabe: elegancia con solera

Un clásico que combina alta cocina y un ambiente cuidado. Y si te animas, dan clases de cocina, así que puedes volver a casa con alguna receta bajo el brazo.

 

8. Comptoir Darna: la noche marroquí

Más que un restaurante, es un espectáculo. Cocina marroquí e internacional, música en directo, danza y un ambiente que se estira hasta la madrugada. Para rematar la noche por todo lo alto.

 

9. Amal: comer con causa

Amal tiene algo distinto. Lo gestiona una fundación que forma a mujeres en situación vulnerable, así que cada plato viene con una historia detrás. Y se come muy bien, además.

 

 

¿Qué platos debo probar en los restaurantes de Marrakech? No te vayas sin haber probado el tajín, el cuscús, la pastela de pollo, el mechoui (cordero asado) y los dulces con té a la menta.

 

Para todos los bolsillos

 

Barato: la comida de calle. No hace falta gastar mucho para comer bien. En la Plaza Jemaa el-Fna tienes brochetas al momento, zumos de naranja recién exprimidos y dulces locales. Comer en los puestos es, para muchos, la forma más real de vivir la ciudad.

 

Precio medio: tradición con un giro. Sitios como Café Clock o Le Foundouk mezclan cocina marroquí con toques de fuera, a precios razonables y con buen ambiente. Ideales para una comida relajada.

 

Alta gama: para darse un capricho. Si te apetece tirar la casa por la ventana, Dar Yacout o los restaurantes de La Mamounia convierten la cena en todo un acontecimiento, con platos que parecen cuadros y espacios de ensueño.

 

Cuatro consejos rápidos antes de ir:

 

  • Reserva con antelación. Los buenos sitios se llenan enseguida.
  • Pregunta por el plato del día. Suele ser lo más fresco.
  • El pan va con todo en la mesa marroquí, tenlo en cuenta.
  • Y si puedes elegir terraza, elígela. Cenar con la ciudad a tus pies no tiene precio.

 

¿Dónde comer comida típica marroquí? La medina concentra buena parte de los restaurantes tradicionales, como Chez Chegrouni o Café des Épices, perfectos para tajines, cuscús y pastela.

Marrakech también se viaja con el paladar

 

Al final, comer en Marrakech es parte del viaje, no un añadido. Lo mismo te encuentras un tajín aromático en un riad diminuto que una cena con espectáculo en un local moderno. Aquí la gastronomía no acompaña: manda.

Recorrer sus restaurantes es, en el fondo, otra manera de conocer la ciudad: su cultura, su forma de recibir, su creatividad en los fogones. Si tienes el viaje cerca, mete una ruta gastronómica en el plan. Probablemente sea de lo que más recuerdes.

 

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